YO BORREGO

Así, de la manera más tonta nos encontranos con ese yo borrego, de esa manera que cuando ya lo sabes sigues siendo el imbecil numero 7, y si de numeros hablamos a mí me gusta el 9, y cabeza de León, pero ya uno se hastía de tanto… las ovejas ni siquiera tienen orejas que las llenen de una cierta paz, bueno, las tienen, pero no escuchan más allá de su propio beeeee.

Así, como un halcón sin alas siendo la merienda de cuatro cerdos, que si lo piensas mejor sería abandonar cualquier tipo de intento de vuelo, pués el rebaño cada año se relame las miradas jugando al juego de la falsedad.

Desde aquí lo veo claro, mañanas apresuradas sin vómito, reacción inerte de un consuelo de tontos que me atasca el caminar, y yo, borrego, desciendo de los cielos hacia la gran muralla donde nada sirve ni nada se sueña. Jubilación anticipada en cascada para el bien de la vida pro-digna, paradigma, y cuatro cascabeles que suenan en mí cabeza.

Ya no queda nada, la Sabana se quema, las manadas se disuelven, y por fín el halcón sin alas puede resultar cola de ratón herido. Y unas vacaciones pagadas, ¡Que maravilla!, gritan los necios al son del Georgie Dann. A mí, que me resbala tanto el azucar como el azufre, me resulta sospechoso hasta el silencio, que de cuando en cuando asoma tras la jornada. Asi es, yo, borrego y encarcelado en una vida ciclica revuelta de limosnas en forma de días festivos, el puto día de la marmota de occidente, la más pura mierda enlatada con prescripción dorada.

Él no piensa dejar de mirarme, ella mejor dicho, tal vez un ser andrógino, que se yo, halcón sin alas que hace bee.

Los Jueves rosas de luz caliente, como cuando se sabe uno piél. Ahogandonos en esa terrible selva del café, amarrados a un horario ridículo y antinatural, bostezando el esfuerzo de los cobardes, como cuando ya no sientes nada. Frío el calor de las jaulas que encarcelan almas de mimbre, el payaso de la semana, el principio de las mentiras caras, sin saber a quién pertenece toda esa basura de reprogramación controlada.

Así, yo borrego, por las noches sed, por el día vómito, por las tardes burro de cuatro golfas, y aquí, en esta pocilga del lamento encuentro la manera de definirme en un estado solido, carbónico, esteril y subyacente, cual caracol sin reino, como si lo viera… como si me vieran….

Que me ven…

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