TRILOGIA ARTISTICA – Embestidas de una mente sensible

LETICIA DE HOYOS

Esto en un principio puede que os suene a la historia de siempre, pero creedme, no lo es.

Para hoy os vengo con una historia que cuenta alguna de mis malas experiencias con algún ingreso psiquiatrico debido al estrés y al sobre esfuerzo que supuso el álbum de Tirritarra editado en 2006 llamado Luz Negra / Argi Beltz, y también otro ingreso posterior en el año 2011, hasta ahora los dos únicos ingresos por brote psicotico que he tenído, aunque ha habido un tercer brote que lo superé a solas sin ingreso alguno. Pero de lo que trata la historia de hoy es de como unos hechos traumaticos pueden terminar convertidos en arte, convertidos en 3 cuadros pintados a base de contarle mis experiencias y mis sensaciones a la artista Murciana residente en Londres Leticia De Hoyos, una artista con un talento descomunal que supo plasmar tanto mi sentir como mis experiencias.

Todo empezó en medio de la grabación del segundo álbum de estudio de Tirritarra, compuesto, producido, grabado, mezclado y masterizado integramente por mí, e interpretado por Tirritarra, el Orfeón Donostiarra y la Orquesta de Cuerdas Et Incarnatus. El álbum lo interpretan más de 80 músicos, y todo fue grabado, mezclado y masterizado por un servidor, aparte de componer toda la música.

En la grabación, con tantos instrumentos, se me llegaron a juntar más de 250 pistas de audio, y cada instrumento realizó varias tomas, quedando grabadas multitud de ellas en cada instrumento que luego yo debía tratar y a la vez seleccionar cual de las tomas iba a ser la buena que finalmente sonaría en la mezcla final, y a la vez debía mezclarlas entre sí para que juntas crearan la obra en cuestión.

No voy a nombrar todo lo que pasé para lograr dar vida a ese álbum, pero si os diré que todo ese trabajo de años se me mezcló con una ruptura amorosa, y quedé gravemente tocado hasta el punto de que antes de terminar el álbum tuve que ingresar en la sección de psiquiatria del hospital de San Sebastian.

Allí pase unas semanas, y poco a poco me fuí recuperando de los sintomas de paranoia y estrés que me había generado la situación. Después regresé a casa y continué como pude la culminación del álbum, que ya eran años los que llevabamos trabajando en él, y más concretamente yo que me chupe a solas todas las grabaciones de todos los instrumentos y toda la fase de selección de pistas, mezclas y masterizado, llegando a ir primero a un estudio que me dejó Jesus Gazkue y posteriormente fué en mí habitación y en el local de Tirritarra donde terminé por fín el álbum.

El caso es que todo ese esfuerzo y estrés mezclado con altas dosis de hachis me provocaron un brote psicotico que después deribaría en según los medicos esquizofrénia, aunque yo creo que simplemente se precipitaron en el diagnostico y aquello tan solo era una mala racha.

Eso fué en 2006, pero ya venía acarreandolo de años antes en los que en soledad lloré lo que no está escrito sumido en una soledad y a la vez una presión y responsabilidad que hicieron de mí una presa facil que con los años alguno aprovecho, pero esa es otra historia.

El álbum se terminó y se representó en directo muchisimas veces, llegando a tocar hasta para 7000 personas en Miranda de Ebro.

No fue hasta 2011, casualmente en otra ruptura amorosa y a la vez el monento en en que los miembros de Tirritarra decidimos abandonar el barco, que sufrí una nueva recaída, y nuevamente me ví ingresado en la unidad de psiquiatria del hospital de San Sebastian, esta vez habiendo ingerido una caja de pastillas Lexatin mezcladas con una botella de Malibu. El resultado fue que monté un buen escandalo y mí propia familia llamó a la policía para que vinieran a sacarme de la habitación, porque según dicen, me estaba muriendo poco a poco por la mezcla de pastillas y alcohol.

De pronto, tras llevarme la policia al hospital e ingresarme, me desperté al día siguiente en ése lugar en el cual ya había estado ingresado 5 años antes, motivo por el cual me quise ir inmediatamente, ya que si algo había aprendido de mi anterior experiencia es que en ese lugar no encontraría las respuestas a todas las preguntas que se me habían ido acumulando a lo largo del tiempo en mi cabeza, y sin duda mi sufrimiento no cesaría por quedarme ingresado unas semanas o un mes. Así que recordé que 5 años antes, en mí primer ingreso, alguién se escapó del lugar por un agujero que había en la verja del patio, y en seguida planeé mi fuga, ya que había solicitado mi salida voluntaria y un psicologo bastante prepotente me dijo que no había sido un ingreso voluntario así que la salida tampoco podía ser voluntaria, que debían decidir mis familiares por mí, a lo que respondí con un gran cabreo y le aseguré que antes o después, tal vez ese mismo día, saldría del hospital.

Pocas horas después ví el momento adecuado, una de las puertas que daban al patio estaba abierta, era el momento de largarse de allí, era el momento de fugarse.

Salí sigilosamente por la puerta y una vez llegado al patio cual fue mi sorpresa que en lugar de la vieja verja que había ahí hace 5 años se encontraba un muro de no se cuantos metros de altura. Sin pensarlo, y con la fuerza que me daba la mala hostia que me había pueso el psicologo, cogí un banco del patio y arrastrandome pared arriba como un autentico spiderman trepé hasta lo alto del muro. El esfuerzo fue potente, y el haberlo conseguido sin duda sorprendente, ya que en mis pies tan solo llevaba puestas unas chancletas, pero fue tanto el impulso que me dio la rabia junto con la ayuda del pequeño banco del patio que logré subir a lo alto del muro.

Para mi desesperanza tras ese muro había otro aún más grande, no dude en saltar el primero y todavía con el nervio y la sangre caliente conseguí a base de agarrarme a la pared con manos y piernas escalar hasta lo alto del segundo muro que separaba el patio de la sección de psiquiatria del hospital de San Sebastian de lo que para mí era la libertad, que no era otra cosa que conseguir salir a la calle.

En ese momento no lo pensé, y en lugar de trepar hacia abajo ayudandome de mis manos y haberme colgado de ellas para dejarme caer, no se me ocurrió otra cosa que saltar de pie, pegando con mis pies en el cemento. No olvidemos que iba en chancletas. Fue tan duro el golpe contra el suelo que en el acto me rompí. De pronto no podía levantarme, intentaba incorporarme y mis pies se doblaban y caía al suelo desplomado. Lo curioso es que en ese momento no sentía dolor. Aparecieron 2 o 3 personas del hospital y me llevaron hasta el interior, según me dijeron me vieron desde un ventanal saltar el muro y romperme. Una vez dentro, el dolor comenzó a ser muy fuerte, los pies temblaban solos y me retorcia en el dolor. Al de rato vinieron unos medicos y rapidamente me enyesaron ambos pies de una forma improvisada para más adelante hacerlo más profesionalmemte. Para el dolor me dieron morfina, fue entonces cuando pude dejar de sufrir.

Los siguientes días hasta que me realizaron la operación (pasó más de una semana) los pasé entre dolores y dosis de morfina. El caso es que me había roto el calcaneo izquierdo (es decir todo el talón), y el pilón de la tibia derecho (es decir lo que sujeta todo el tobillo). Eran dos roturas importantes que debian ser operadas por un especialista, y así fue como tras unos días me llevaron al quirófano.

Antes de ese día me pasé yendo como podía a la ducha para mojarme las escayolas debido a los fuertes calores que sentía en las piernas, y lo cierto es que el dìa que fueron a quitarmelas, minutos antes de la operación, éstas estaban totalmente empapadas, por lo que apenas les costó a los medicos quitarmelas. En cuanto me las quitaron sentí un terrible dolor, y uno de los pies empezó a temblar exageradamente, quedando temblado en el vacío y proporcionandome un dolor terrible. Acto seguido dos enfermeros me coguieron de cada hombro y me intentaron poner recto para que la especialista me pusiera en lo bajo de la espina dorsal la inyección epidural. Recuerdo que la especialista me pregunto si me dolía mucho, a lo que respondí que sí, y ella me dijo… “No te preocupes, en unos segundos todo el dolor se habrá ido”.

Y así fue, al cabo de unos segundos sentí una inmensa paz, y quedé postrado en la camilla a la espera de que me realizaran la operación en ambos pies, no sin antes ponerme una mascarilla en la boca por la cual a la vez me metian la anestesia para que me quedara dormido. En ese momento desaparecí del planeta, me desvanecí, y según me dijeron estuve allí tirado con los pies en alto sujetados por unos hierros durante cerca de 2 horas.

Repentinamente desperté, y por impulso quise levantarme inmediatamente, cosa que no podía ni debía hacer, ya que me habían introducido multidud de hierros y tornillos en ambos pies, y éstos no debian tocar eñ suelo hasta que la escayola estuviera bien seca y hasta que las fracturas se fueran soldando.

Pie izquierdo con un talón creado a base de hierros, y pie derecho con 3 o 4 tornillos sujetando y acoplando la tibia con el tobillo.

Ese día me dieron un buen chute de morfina y me llevaron a la sección de pacientes del hospital, no a la sección de psiquiatria. En ese momento me permitieron fumarme un cigarro en la habitación, os aseguro que entre los efectos de la morfina y que por fin estaba sin dolor aquel cigarrillo fue el cigarro más placentero que he fumado en mi vida.

Después pasó el tiempo y me tiré 3 o 4 meses en silla de ruedas y otros tantos con muletas, tarea que me costo lo que no está escrito para poder volver a caminar, ya que el primer día que pisé el suelo tras tres o cuatro meses en silla de ruedas ví las estrellas y más allá, el dolor era insoportable y caminar un metro rezultaba ser una tarea dolorosa e imposible. Por suerte tuve a mi lado a una gran persona y amiga que se dedica a la osteopatía la cual aguantaba con su cuerpo mi peso muerto mientras yo intentaba día a día caminar un centimetro más.

Con el tiempo y a base de esfuerzo logré caminar, y poco a poco me iba a la piscina y a rehabiliración para lograr mover los musculos de mis atrofiados pies. Todavía hoy en día, habiendo pasado 8 años, muchas veces, cuando estoy mucho tiempo de pie me duelen de cojones, teniendo que reposarlos durante unas horas, pero si no los uso demasiado apenas noto que tengo esas fracturas, y si me ves por la calle no notarias nada anormal en mi andar.

Esa fue la segunda vez que me ingresaron por un brote psicotico, y os aseguro que pese a haber tenido no hace mucho, en 2017, otra crisis importante por la cual tranquilamente podía haberme quedado ingresado nuevamente, lo cierto es que he aprendido a vencerme a mi mismo y a todos mis miedos, y tras pasar unos meses sufriendo por ciertas paranoias provocadas nuevamente por el esfuerzo y el estrés, y por alguna circunstancia sentimental desagradable, con la ayuda de una medicación, he logrado estabilizarme y superar la tercera recaida en más de 11 años. Es decir superé por mi mismo sin la ayuda de nadie un tercer brote.

Todo esto para que entendais lo extraordinario que viene a continuación, ahora es cuando viene la parte buena.

Se da la casualidad de que por facebook, discutiendo por un asunto político, entablé conversación con una Murciana que residía en Londres, y tras discutir algunos asuntos pronto comenzamos a tener más confianza. Con el tiempo nos vimos hablando durante horas por whatsapp, y nos contabamos todo lo que nos sucedía. Ella desgraciadamente sufre fuertes dolores producidos por una enfermedad tan desconocida como lo es la fibromialgia, y ésta le impide realizar muchas tareas diarias, pero además se daba el caso de que Leticia, así se llama, es artista, y posee un gran don en sus manos para la pintura.

El caso es que hablando de nuestros problemas se nos pasaban las noches, entre buen rollo y mal estares nos ibamos contando cosas. Yo le contaba como me sentia con ese tercer brote que estaba superando por mi mismo y a la vez le conté la historia que os acabo de contar. Le expliqué con pelos y señales que es lo que había sentido y lo que sentía en ese mismo momento, y ésto inspiró a Leticia para a pesar de que sus manos se veian afectadas por la fibromialgia, cogiera fuerzas y se pusiera a pintar el primero de los cuadros de una serie de tres que se llamaría “Embestidas de una mente sensible“. Esta serie constaría de como he dicho tres cuadros.

El primero plasma mi sentir y mis sensaciones en medio de ese tercer brote que estaba padeciendo, explicandole yo algunas de las situacioned en las que me veía, y también explicandole los síntomas que padecía. Ella, Leticia De Hoyos, cogió toda esa información e inspirada empezó a pintar un cuadro el cual finalmente le llamaría “SKIZO“.

Hay que decir que lo hizo con todo el amor y toda la buena voluntad, además de con el enorme talento que posee, y también soportando sus dolores en las manos.

El resultado es un cuadro al Óleo alucinante, una visión de mí y de mí sentir tremendamente bella a la vez que inquietante. Tras unos duros días de trabajo y charlas Leticia parió este cuadro que os enseño a continuación llamado “SKIZO

SKIZO

Sin duda una obra de Arte magistral, con todos los detalles que como sentimiento le habìa ido expresando, y también con su propia visión de la situación y también según me confesó su hija le inspiró para algunos detalles. Sin duda el cuadro es bestial a la vez que bello realizado por alguien con un gran talento.

Ya teníamos el primer cuadro de la serie “Embestidas de una mente sensible“.

Poco después Leticia decidió pintar mi experiencia de la fuga del hospital que os he contado antes, que semanas antes le había contado a ella. Eso sirvió de inspiración para que Leticia, y siempre con la gran ayuda de su hija Sofí y con los datos que yo le había proporcionado, crearía otro cuadro impresionante con unos detalles increibles y trazado de forma magistral. A este cuadro decidimos llamarle “LA FUGA“, en honor a esa desagradable experiencia pasada.

El resultado es fantastico, un segundo cuadro con una calidad artistica digna de una autentica Genio.

Este es el segundo cuadro titulado “La Fuga”.

LA FUGA

Finalmente Leticia decidio hacer un tercer cuadro que tuviera en cuenta los hechos de los tres brotes sufridos por mi persona, es decir, la música, la relación amorosa y el esfuerzo bajo presión.

Llegados ha este punto las ideas ya no nos brotaban de igual manera, ya que todo nos habiamos contado en noches y noches de largas charlas, y además sus manos se veian fuertemente afectadas por la fibromialgia, cada vez le costaba más pintar. El caso es que el tercer y último cuadro de la serie no llegó a terminarlo, lo último que me envio fue está foto que os voy a enseñar a continuación en el que se puede ver las teclas de un piano roto en medio del fuego y el hielo, como bien le expiqué que me sentia, y quedaba todavía por plasmar aparte de lo musical el hecho de las relaciones amorosas, pero entre que sus manos no daban más de sí y que mis palabras ya no describian del todo bien esos hechos y sensaciones el cuadro se quedó a medio terminar. Ni siquiera tiene titulo todavìa, pues descansa en casa de Leticia De Hoyos a la espera de que algún día ella vuelva a retomarlo y acabar por fin con la trilogía de la serie “Embestidas de una mente sensible”.

Así quedó a medio terminar el tercer cuadro.

Inacabado

Y esta es la historia de una amistad entre dos personas que empezaron discutiendo en una red social y que acabaron creando, sobre todo ella, unos cuadros alucinantes.

Tengo que decir que antes de toda la experiencia de los cuadros yo escribí un par de poemas basandome en las experiencias y sentimientos que Leticia De Hoyos me contaba, aprovecho para dejaroslas por aquí.

POEMA 1 – Pintora de Hilos

https://musicalabrasz.art/2017/12/07/pintora-de-hilos/

POEMA 2 – LIBRES Y ARTISTAS Y… ARTISTAS LIBRES

https://musicalabrasz.art/2018/02/12/libres-artistas-y-artistas-libres/

Entre el primer poema y el segundo pasaron 5 meses de charlas y arte.

Desde aquí te doy las gracias por todo Leticia, sin duda tanto tú como tú arte mereceis mucho la pena, a pesar de que nuestras ideas políticas sean muy diferentes, pero gracias a esas diferencias nos conocimos. Espero que algún día termines el tercer y último cuadro de la serie.

Os dejo también un enlace a la web de Leticia de Hoyos donde podreis comprobar que no solo se inspiró con mis historias, sino que desde hace muchos años viene dedicandose a la pintura y demostrando un gran talento.

https://susosuciva.jimdo.com/

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