Prohibida la entrada

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Otra vez el incendio que provoca lamentos, otra vez la tortura de las noches sin dormir.

Y esta vez no pienso trascender y conformarme con las migajas de un nuevo día.

De nada me sirvió tu guía de consejos para nadie que tras las sobras de un invierno me parecen puro verso.

A lo lejos veo fuentes de agua hirviendo que caen por los adoquines de falsas baldosas amarillas.

Y las voces del silencio que se nutre de tus miedos me producen titubeos en lo profundo.

De azul quise tú amistad regalada por la dicha, cuando en realidad no es mía ni la verdad ni la codicia.

Atras quedan los recuerdos de las grandes realidades que se esconden tras los portales de quién nunca lo merece.

Y aunque todavía crece la ansiedad de los encuentros que no nos llenan, siempre está de sobra el bailar con la más fea.

Agarrarme que me hundo en lo cotidiano, agarrarme que sucumbo como el más libiano.

Mí frío es peor que el tuyo pues no siembra placeres ocultos que pudieran ser usados en algún colchón mojado.

A la mierda la preocupación de mantenerme a flote, pues brote tras brote quedo cada vez más mermado.

Buena suerte traiga el viento que con tanto lamento me pudo vencer.

Casi olvido que no soy, casi olvido que no doy.

Casi se me va la muerte en un suspiro valiente de cuatro vasos de vino.

Y es que no soy adivino ni me encuentro cada día en la fuerte compañía de los locos mediodias que suspiran por la sed.

Tal vez enloquecer me llene, tal vez herirme me consuele.

Tal vez la ira me renueve la fantasía.

A pedir peras al Olmo nunca vine de regreso que si me las dieran con queso no querría ni por un beso.

A la de tres me despierto envuelto en un sudor frío que me avisa de los males de un hambriento porvenir.

Solo queda consumirme en el consumo que con sumo gusto rebuzno de terca melodía.

Cabeza hundida en la esperanza que nunca fué.

Grises los ojos turbios de una cara desconocida.

Fiel compañía indefensa…

Seriedad que se lamenta…

Arena y barro…

Sin emociones, sin resplandores, sin orgullo de uno mismo, sin maldad, sin voz.

Tumba del despertar en occidente tras la vengala de hielo.

Sabores pasados de moda y resonancias de huesos heridos, consumidos.

Pueblo y pesca en la tormenta.

Canción prohibida.

Sensación y desazón.

Espanto…

Piel quemada…

Agua turbia…

Almacen de recuerdos falsos.

Entrada prohibida a personas no autorizadas.

Entrada prohibida a la memoria.

Personas no autorizadas

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