CAPITULO 3 – Se cierra el Telón

CAPITULO 3 – Se cierra el telón

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《Sangre》

Se derrumbo, completamente, como se derrumban los edificios cuando los derriban, cayó con todo el peso de su cuerpo sobre la madera, pareció que había caído un gigante con toda su armadura. Ella dijo que nunca había visto a Zack desplomarse en  un concierto. Primero su mirada se volvió turbia, y sus hombros cayeroo sin apenas fuerza arrastrando a sus brazos que intentaban sostener la firmeza en el escenario, acto seguido la guitarra se le escapo y cayó hacía el suelo soltando un sonido desagradable por los bafles del local, Zack se quedó unos segundo con la mirada al frente, mirando al público, como desafiándolo,  que lo cierto es que de nos ser por el sonido estridente  que produjo la guitarra al caer no se habrían dado cuenta de nada, ya que nadie lo miró en toda la noche. Zack se balanceó por un momento y cayó bruscamente en el escenario, intento mantenerse en pie per sus piernas no aguantaron, y ahí, en la madera, quedó su cuerpo sin fuerza, en una posición antinatural, con los brazos doblados para arriba y sus piernas totalmente abiertas y separadas, la cabeza golpeó el suelo, y la sangre empezó a fluir en una de sus orejas. El público miraba sorprendido pero pasaron unos minutos en los que nadie se movió,  hasta que una mujer se le acerco y le susurro algo al oído. De pronto Zack abrió los ojos y se tocó la oreja izquierda con su mano derecha, la sangre no cesaba pero recuperó las fuerzas suficientes para lograr mover sus piernas y acurrucarse de rodillas hasta lograr levantarse. Poco después  “El hombre de las uñas largas” se acercó a el y le digo.

– Cumplí mí promesa, la mujer que te despertó del golpe era Paula, me dijo que le había gustado mucho el concierto.

+ ¿Donde está? – dijo Zack

– Dijo que tenía que irse a donde los pájaros no cesan y las montañas cubren su lamento. Dijo que tú sabrías encontrar ése lugar.

+Se donde está – Dijo Zack

– ¿Que te ha susurrado al oído? – Pregunto “Uñas largas”

+ Que no siga aquí tirado como un mediocre, que era hora de saltar hacia el querer que me trajo aquí?

– ¿Y eso te despertó? – Dijo “Uñas largas”

+ Su voz, fue su voz la que me despertó.

–  ¿Su voz?… Ponte esté paño húmedo en el oído, creo que deberías ir a urgencias a que te hagan un chequeo.

+ Estoy bien, el oído me sangra a menudo debido a la presión arterial, en unos minutos dejará de sangrar. He de irme, gracias por traerla hacia mí .

– Es fácil encontrarla en un garito que hay a unos 3 kilometros de aquí, – Dijo Uñas largas.

+Ya no pasará por allí, no si ha vuelto a ése lugar.

Zack salió del bar ante la mirada atónita de la clientela que había cesado por un momento de crear ése murmullo de voces confusas en las que no se entendía nada. Salió del bar y caminó hacía la estación del tren. Allí se tumbo en el mismo banco y esperó a la mañana para regresar.

Tenía que encontrar a Paula, llegar a ése lugar, y para ello debía coger un tren hacia San Sebastián, descansar unos días en su casa, avisar a Pascal de lo sucedido, y emprender un largo viaje hacia las montañas de Suiza.

Se quedó dormido en seguida bajo el manto de un cielo estrellado, estaba agotado, por eso no le costó  nada conciliar el sueño.

Debía regresar y descansar debidamente. Tal vez con suerte tenga un tren a primera hora.

Los arboles parecian proteger a Zack, que dormía agotado en el banco del patque de la estación.

El desierto de la noche se hizo viento en la mente de Zack, y en ese momento soñó con no haber nacido. En el.sueño lass uñas se le quebraban de tanto fumar, y el sonido de su guitarra lo empezaba a notar. De pronto dejó de tocar y se fué hacía la orilla. A lo lejos vió las luces de un velero que transitaba la bahía, y quiso acercarse para quizá unirse a la fiesta que allí se obserbaba.

El recuerdo de Paula le recorria la mirada, y en ese momento echó de menos la ternura de sus labios. Estaba completamente solo en una ciudad que ya no lo reconocía, y de prontó despertó de golpe.

El tren vino a las 7:35, y para esa hora Zack ya llevaba despierto una hora. Sin pensarlo se subió y se acomodó en uno de los vagones en los que pudiera ser que encontrara a la Serñorita Garmendia. Miró un poco hacía todas direcciones pero no consiguió envontrarla.

La Señorita Garmendía pasaba sus horas entre Marsella y la ciudad que lo vió nacer, ya que se dedicaba a mantener el orden en los pasillos de los trenes que viajaban hacia ambas ciudades. Era una especie de policía pero sin la autoridad suficiente como para arrestar a nadie. Podía encontrar en aquél tren el destino a su casa. Apenas había dormido unas horas, asi que posó su cabeza en el respaldo del asiento y volvió a quedarse dormido. El viaje duraba unas 5 horas, tenía tiempo siempre y cuando no llegara el revisor.

A las 9:58 alguien le desperto.

  • Su billete por favor
  • Disculpe lo he debido perder
  • Entonces deberá abandonar el tren en la próxima estación
  • Pero…

En ese momento se acerco por detras una mano que llevaba entre sus dedos un billete.

  • Lo encontré cerca de aquí, seguramente será el suyo Señor Zack
  • Oh, mmm, si claro, muchas gracias.

Nuevamente la Señora Garmendia había llegado a tiempo para salvarle.

  • Señor Zack, debe usted acostumbrarse a coger el billete cuando viaje, sino tendré que velar por usted en todo momento.
  • Entiendo Señora Garmendia, pero esta vez tengo con que pagarle, saqué algo de dinero tocando en Marsella.
  • No es necesario Zack, guardelo para otra ocasión, le apetece un café.
  • Que sea un Whisky si puede ser.
  • Por supuesto.

Ambos caminaron a traves del vagón en dirección a la cafetería, y pasarón lo menos 2 horas hablando sobre el concierto de la noche anterior, hasta que de pronto la Señora Garmendia le dijo que debía bajarse en la siguiente estación, que había sido una charla agradable y que esperaba verle en otro momento en otro día.

Zack saboreó cada trago de Whisky, era el cuarto ya desde que se sentará con la Señora Garmendia, y así se le pasaron las horas hasta caer nuevamente dormido sobre la mesa de la cafetería.

A las 12:40 escuchó el nombre de su estación y se bajó en la misma. Era hora de llegar a casa y empezar en la rutina. Una vez más su mente le había llevado hasta Marsella en busca de Paula, pero como otras veces no logró encontrarla, o por lo memos no a esa que él recordaba.

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CAPITULOS 1 (Zack) Y 2 (Irbin)

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